jueves, 1 de septiembre de 2011

Por ti hago cualquier cosa

-¡Aléjate de mi hija!- le gritó mi padre.
-NO!!-grité, las lágrimas bajaban por mi mejilla.
Adam me miró. Por un instante vi un brillo de tristeza infinita en su mirada. Miró a mi padre con rabia contenida, pero se calló antes de gritarle a mi padre.
Vi cómo se alejaba de mi. No podía soportarlo.
Miré a mi padre. ¿Cómo podía hacerme eso?
Me fui corriendo detrás de Adam. No soportaba que se alejara de mi, le quería demasiado.
-Juli, porfavor, no lo compliques más-me dijo Adam cuando llegué junto a él.
Le miré a los ojos.
Sus ojos no eran extraodinarios, eran de un color marrón claro. Pero a mi me habían hechizado desde el primer momento.
-No pienso irme-le señalé.
-Mira-dijo cogiéndome de las manos- te prometo que regresaré a por ti. Ya verás. No te dejaré escapar.
Me besó la frente, se subió a la moto negra reluciente que tenía al lado, arrancó y se fue.
Me quedé mirando cómo se iba. Besé el colgante en forma de corazón que me había regalado él. Siempre hacía eso cuando estaba lejos de mi.
Sentí como alguien me agarraba del brazo con una fuerza de titán. Cuando me giré, era mi padre.
Me dejé arrastrar hacia nuestra casa. Él me encerró en mi cuarto con llave. "No saldrás de aquí" me gritó desde el otro lado de la puerta.
Me senté en la cama. Sonreí. De lo enfadado que estaba se había olvidado de cerrar la ventana a llave.
La abrí un poquito, y acto seguido le envié un mensaje a Adam de que la ventana estaba abierta.
Cerré los ojos.
Mi padre no quería que estubiera con Adam, no era la clase de chicos que quería que estubiera. Le había odidado desde el primer momento, y cuando se enteró de que salíamos me prohibió verlo. Pero Adam y yo nos la habíamos ingeniado para vernos una y otra vez. Pero mi padre nos había pillado.
Unos golpecitos de la ventana me sacaron de mis pensamientos.
Me levanté y me asomé. Era Adam.
Le abrí completamente la ventana. Mi ventana estaba a un metro más o menos de altura respecto al suelo.
Entró como tantas veces antes había hecho, y acto seguido la cerró sin hacer ruido.
Nos quedamos uno frente al otro, perdidos en la mirada.  Él acarició mi mejilla, y me dedicó su dulce sonrisa.
-Gracias por existir-le susurré- y por estar aquí conmigo.
-Por ti hago cualquier cosa-me susurró.
Le pasé los brazos por el cuello, y el me envolvió la cintura. Enterré mi cara en su hombro.
No quería que se separara de mi nunca más.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jo no veig massa creible la historia tot i que es maca pero anims noia aixo seria un 7
Pd: una profesora de català

ANIMOS SEGUIRE PASANDOME POR AQUI!

Valery dijo...

una profesora de català??????? o.0 :O

Dessi dijo...

Valery, que es una profesora de Catalán?? jajajaja que fuerte! xDD Bueno por lo menos te puso un 7 ;)